Ella prometió estar siempre, y él hizo lo mismo.
Ella lo miraba y los ojos le brillaban como a un nene al que lo llevan a una juguetería y le dicen: Elegí lo que quieras. Él la miraba y sabía que cualquier cosa que deseara ella podría hacerla realidad. El mayor sueño de ella era verlo feliz, sin importar lo que costara, ni lo que sea necesario para lograrlo; de otra forma, su propia felicidad se vería en ruinas. El mayor sueño de él era esa moto grande que habían visto, y un cuerpo trabado y musculoso. Ella creía que él, era la persona más hermosa sobre la faz de la tierra, y él, bueno, él creía lo mismo sobre él mismo. Pero dicen que a veces los opuestos se atraén, y de alguna u otra forma estos opuestos se atrayeron.
Ella estuvo en cada momento, como había prometido.
Y él le reconoció el mérito.
A las 12.00hs ella levantó su copa, y brindó con la brisa solitaria de la Navidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario