Mostrando entradas con la etiqueta El ángel que me salvó.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El ángel que me salvó.. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de octubre de 2013

Quizá para lo que más ganas tenemos de decir, es para lo que menos encontramos palabras. Quizá simplemente hablar de vos me las consume, porque no existe combinación de letras o símbolos sobre esta tierra que se asemeje a lo que busco expresar. Quizá simplemente nada de esto debería ser dicho.

Encontrarte en un pantano, en una isla, en un desierto. Transitar por dentro de tu cabeza en estado de coma. Perderte, irte, desenvolverte hacia la nada.

Nunca se sintieron tan chiquititos como una hormiga? Como una bacteria quizá. Como una sola molécula. Diminutos, invisibles. Juzgándose a ustedes mismos. Siendo presos y comisarios de su propia cárcel imaginaria. Pagando fianza, volviéndose a atrapar.

Nunca se sintieron tan solos como El Principito en su planeta? Pero sin cabra ni rosas que cuidar. Como en una nave hacia el espacio que explota en la nada. Como caminando por las calles de Mi Buenos Aires querido (no tan querido, no tan Buenos los Aires).

Ese momento donde todo da igual, sea blanco, negro o gris.

Como si lo pudiera explicar.. cuando en realidad se me obnubilan las palabras.

lunes, 12 de agosto de 2013

No pude seguir tus pasos (mefuicayendoapedazos)

Yo sólo quería hacerte bien, como tantas otras veces me habías hecho vos a mí. Pero omití el detalle más importante. Vos no me necesitabas. Cuando llegaste mi piel en huesos de un suspiro absorbió tu sangre, si tan solo te hubiera dejado ser (y serme) hoy no estaría llorando este calvario. A veces suena a chiste no saber querer, pero duele mucho más que querer hasta la médula. No sabes querer y lastimás, hasta que un día te encontrás sola, a miles de kilómetros de quién te enseñó que amar se podía, tirada en un rincón, haciéndote una bolita, y cada vez más chiquitita hasta meterte en vos. Y ahora que se hace con ese amor?.

Yo sólo quería hacerte bien. Pero me acordé demasiado tarde. O quizá siempre quise hacerte bien pero me salió todo al revés a cada paso. Puede ser mi torpeza, mi tristeza, o yo qué sé. Sólo es lo que tiene que ser, y entonces por qué esta impotencia en cada célula de cuidarte hasta el final?

Cuidarte.. Como si necesitaras que justo yo te este cuidando.

Se me secan las palabras y se me mojan las pestañas. Cada segundo sin vos se me retuercen más las entrañas. Pero no estás, y no volvés, y por qué volverías? Si me encargue de pisotear cada momento y lugar que fue nuestro. A dónde ir?

No hay nuevo, no hay viejo, no hay nada.
Sólo encuentro en este baúl un corazón lleno de tus recuerdos.



Que siente cada día, y duele todas las noches.