lunes, 21 de marzo de 2011

Love the way he lie -

Y no era más que una relación entre dos enfermos que creían que algo parecido a todo esto era amor. En realidad, ellos decían que todo eso formaba parte de un juego, al que les gustaba jugar. Les daba gracia salir heridos, y pedían más y más. Era la droga más letal pero más adictiva, el DOLOR. Cada encuentro era una nueva cicatriz, no podían vivir sin ella. Se buscaban como el fuego al oxígeno para subsistir. Se necesitaban con la misma fuerza que los latidos del corazón. Gritaban que se odiaban fervientemente para terminar con sus brazos entrelazados como en un juego de Twister. Se olían, se sentían, se encontraban. Peleaban y sufrían solo para luego reconciliarse. Sus besos eran como el beso de Judás, pero en este caso, ambos eran Judás. Por un motivo u otro se traicionaban entre ellos, y a ellos mismos a la vez. Era enfermo, repugnante, vomitivo. Pero por mucho que rogaran no volver ...



necesitaban hacerlo cada noche.

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