viernes, 18 de marzo de 2011

Es el infierno nena, llegó la depresión .

El cuarto era más que oscuro y sentía que las paredes se acercaban hacía mí. Todo lo de afuera parecía simplemente irreal. Seres negros y rojos con las uñas de metal largas y afiladas, unos ojos brillantes como piedras preciosas, todos acechándome. Me miraban como si me culparan de algo, como si su mundo fuera a terminarse por mi culpa. El espacio entre ellos y yo era cada vez más pequeño, de hecho podía notar como su respiración entrecortada generaba un pequeño movimiento en los mechones sueltos de mi pelo. No estaba asustada, solo sentía una gran opresión en el pecho como si este quisiera chuparme para adentro, entonces pensé ...

Si me abrazo realmente muy fuerte, podré meterme adentro mío?

1 comentario:

  1. Esta perfecto. Esa sensación la sentí y fuera de eso, escribis a la perfección, con lujo de detalles, me encantó u.u .

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