• En el año
de la conmemoración número 30 de la guerra de Malvinas, es casi imposible no
hablar de ellas. ‘Islas Malvinas’, ‘Falklanders’, ‘La hermanita perdida’, ‘las
islas irredentas’… las llamemos como las llamemos es un tema que nos compete a
todos.
En este
texto intentaré no sólo exponer los datos más relevantes de los 9 documentos
que se encuentran en el cuadernillo, sino también, a modo de conclusión,
expondré mi breve opinión sobre el tema.
Empecemos
por preguntarnos en que radica la importancia del pedido argentino de soberanía
sobre las islas. Se pueden considerar distintos factores de alcance territorial
y mundial que van desde las cuestiones históricas y geográficas, hasta los
acuerdos internacionales, explotación de recursos, motivos patrióticos, etc.
Pero mejor vallamos por partes.
En 1833 los
ingleses se apropiaron por la fuerza de las Islas Malvinas, 32 años después las
Naciones Unidas definieron la pretensión británica como una forma de
colonialismo e instaron a ambos gobiernos a negociar la soberanía.
¿Qué
reclama el Estado Argentino?
Territorialmente
el reclamo se torna casi obvio si tenemos en cuenta la cercanía de nuestro país
con las islas y los 14mil kilómetros de distancia que tienen estas con
Inglaterra. Pero hay también razones históricas, que sostienen que las islas
fueron pertenecientes al Virreinato español, y hereditariamente, son
argentinas.
Por otra
parte, el mandato de la ONU
hacia la descolonización no fue cumplido aún por Gran Bretaña quién ni siquiera
aceptó sentarse a negociar; además del abuso en la explotación de recursos
renovables. Ahora bien, todo esto sin cuestionar el actuar del país del sur.
Sería bueno
también tener en cuenta que anteriormente a la guerra de 1982 la importancia
que se le daba en nuestro país a la soberanía de las islas (incluso a las islas
en cuestión) era prácticamente nulo. El ‘golpe’ al patriotismo de aquel dos de
abril dio un giro en la historia. Se implantó en el país la idea de que si no
te encontrabas a favor de ganar la guerra y recuperar las islas, no eras
argentino. Se vivía un sentimiento de euforia y nacionalismo que si bien hoy
muchos pueden tomarlo más en frío, dejó secuelas en la memoria y el corazón de
casi todo el territorio. Malvinas se convirtió así, en una de las claves del
nacionalismo.
Pero
nuestro país no es el único a favor de este reclamo de soberanía, cuenta con el
apoyo de la unidad latinoamericana y los Organismos Internacionales por varias
razones. La primer de ellas, es el ya nombrado acuerdo de descolonización que
insita a Argentina y Gran Bretaña a negociar pacíficamente y a abstenerse de
adoptar decisiones que impliquen la introducción de modificaciones unilaterales
en la situación mientras continúe el proceso de negociación (al contrario de lo
que esta haciendo el Reino Unido). Por otra parte, estas organizaciones
concuerdan en el rechazo a la realización de prácticas contrarias a la
necesidad de mantener a la región libre de medidas de militarización, de
carreras armamentísticas, de presencia militar extrarregional y de armas
nucleares (de nuevo, en contra del actuar británico). Por último, y para nada
menos importante, se profundiza el compromiso de protección del medio ambiente,
la conservación de sus ecosistemas, el uso racional de los recursos vivos
marinos antárticos, para fortalecer el respaldo continental para el
establecimiento de políticas nacionales y regionales de carácter integrador.
De todas
formas, como si semejante cantidad de conflictos no fuera suficiente, así se
llegara a un común acuerdo entre ambas naciones (Argentina e Inglaterra)
tendría que decidirse aún que hacer con los habitantes de las islas. “Podemos
obligar a Gran Bretaña a negociar. Y hasta convencerlos. Pero no habrá solución
argentina a la cuestión de Malvinas hasta que sus habitantes quieran ser
argentino e ingresen voluntariamente como ciudadanos a su nuevo Estado. Y
debemos admitir la posibilidad de que no quieran hacerlo. Porque el Estado que
existe en nuestra Constitución remite a un contrato, libremente aceptado, y no
a una imposición de la geografía o de de la historia. (…) Queda la alternativa
de cortejar a los falklanders.
Demostrarles las ventajas del territorio argentino. Estimular a que lo
conozcan.”[1]
Pero no
todos los autores de estos documentos se muestran tan compasivos con los
habitantes isleños. “Quienes postulan la doctrina de la ‘autodeterminación
nacional’ se olvidan de que ésta sólo es aplicable a la condición de que se
cumpla con un requisito inescapable: que quienes se amparen en ese derecho sean
los pobladores autóctonos de un territorio, lo que no ocurre en el caso de las
Malvinas. La escasa población argentina que había en las islas fue desalojada
por una fuerza expedicionaria británica que se apoderó violentamente del
archipiélago y estableció, en su lugar, una pequeña colonia que al cabo de casi
dos siglos no supera las tres mil almas. Esa viciosa modalidad de adquisición
territorial se llama, en el derecho internacional ‘conquista’, y de por sí
invalida cualquier pretensión de legitimar la presencia post festum de los
intrusos auscultando su voluntad o no de perpetuar los efectos de la conquista
gracias a la cual se apoderaron de unas tierras que no eran suyas. La
inconsistencia del argumento es más que evidente y no se necesita ser un
eminente jurisconsulto para comprobarle.”[2]
Las
opiniones, como siempre, son muchas.
“Necesitamos
abandonar la agitación de la causa Malvinas y elaborar una visión alternativa
que supere el conflicto y aporte a su resolución pacífica. Los principales
problemas nacionales y nuestras peores tragedias no han sido causados por la
pérdida de territorios ni la escasez de recursos naturales, sino por nuestra
falta de respeto a la vida, los derechos humanos, las instituciones
democráticas y los valores fundacionales de la República Argentina ,
como la libertad, la igualdad y la autodeterminación.”[3]
Coincidiendo con este último postulado, me detengo para exponer mi opinión.
Coincidiendo con este último postulado, me detengo para exponer mi opinión.
Si bien
concuerdo con los puntos tratados por la
ONU y los Organismos Internacionales, sobre todo la postura
des-armamentista, los cuidados de los recursos naturales y el medio ambiente,
hay algo que no comparto. A mi criterio lo que la Argentina tiene es una
especie de memoria selectiva, se habla de que el poder a la “autodeterminación
nacional” debe concedérsele a los pueblos autóctonos cuando no creo que Roca le
haya preguntado que preferían y, todavía más, haya respetado la opinión de los
miles de aborígenes que vivían en nuestras tierras antes de la famosa Campaña
al Desierto. Y tampoco, dentro de lo que a mi me concierne, se esta debatiendo
sobre devolverles esas tierras a sus ocupantes originales. Entonces… ¿Si
ganamos se cierra el caso, si perdemos se reclama soberanía durante 179 años, y
se les niega la opinión a los habitantes de las islas como si fueran meros
objetos inanimados? Siempre preferí que se opte por un reclamo pacifista de soberanía
de todos modos, pero no me gustaría que el nacionalismo exagerado nos este
tapando los ojos con humo como sucedió hace 30 años.
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