No quiero, no puedo, ni me pinta la más mínima gana de estar sin vos. Y te digo
gracias a modo de susurro aunque me encantaría gritarlo. Porque ningún camino es sólo de subida, y ya no me molestan las piedras que tenga que saltar, ni los ríos mojando mis talones.
Porque todo lo que me das es mejor.
Y al final, me haces la más feliz del mundo.
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