(como dice Guasones: 'ese juego tan sucio, que tanto jugué')
Fui al partido, pero no te vi en acción (tengo registro todavía de cuando sabía decirte que no). Me saludaste con un beso y sólo supe responderte 'Hola'. Me acuerdo esto mientras escribo, y sonrío como una tonta. Quiero creer que no todo tiempo pasado fue mejor y que vas a volver a saludarme así. Al menos para dejarme volver a sentir que se derrumba el mundo pero que pegada a vos estoy sobre el único metro de placa tectonica estable.
Escribí para poder dormirme de nuevo y a cada renglón estoy un poco más despierta. Me levanté, porque mi cama no es la misma si no me estas abrazando, y me senté en la mesa donde nunca comimos.
Lo siguiente que me acuerdo fue haberte llamado y que me pidas incansablemente que valla a tu casa esa noche. Cumplí tu capricho como toda una Madamme de los años '20 y ahí estaba, a eso de las 21:30, cambiada, maquillada y perfumada en la esquina del salón de fiestas. Saludé a tu papá, tu hermano, tu hermana, tu cuñado y tu sobrino (no me acuerdo en que orden) y me senté a comer con la mayor timidez del mundo.
Los domingos se volvieron rutinarios, y ahora simplemente sentirlo en el aire me recuerda a vos. Aparecieron también viernes y sábados, martes a la madrugada. Pasamos noches llenas de alegría y ansiedad, y otras que no tanto. Noches de dormir una hora y otras de quedarnos acostados hasta que se volvía a oscurecer. Veces que nos íbamos a dormir juntos y otras que nos encontrábamos en el sueño. Noches de peleas y de reconciliaciones. Noches...
La cosa es que, acepté este reto Let It Be...
sólo espero que vuelvas a mí.
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