jueves, 2 de junio de 2011

2:31am

del día 3 de junio del 2011. A 3 días de cumplir 3 meses de nuestro primer beso. Dicen que el amor llega cuando menos te lo esperas y esa noche, sinceramente, no esperaba de la vida nada. Quisiera relatar cómo pasó pero no lo recuerdo. Según vos sólo nos miramos y sucedió, supongo que de algo así se tratan los flechazos. Busqué una excusa tonta y logré que vinieras a mi casa, te acostaste al lado mío y te hice un tatuaje en el pecho con una fibra que decía Nutty. Quería grabarlo ahí para siempre, quería que no te lo olvides. Esa noche te fuiste, no me gustó para nada, pero tampoco te pedí que te quedes. Empezaba el juego.

(como dice Guasones: 'ese juego tan sucio, que tanto jugué')

Fui al partido, pero no te vi en acción (tengo registro todavía de cuando sabía decirte que no). Me saludaste con un beso y sólo supe responderte 'Hola'. Me acuerdo esto mientras escribo, y sonrío como una tonta. Quiero creer que no todo tiempo pasado fue mejor y que vas a volver a saludarme así. Al menos para dejarme volver a sentir que se derrumba el mundo pero que pegada a vos estoy sobre el único metro de placa tectonica estable.
Escribí para poder dormirme de nuevo y a cada renglón estoy un poco más despierta. Me levanté, porque mi cama no es la misma si no me estas abrazando, y me senté en la mesa donde nunca comimos.
Lo siguiente que me acuerdo fue haberte llamado y que me pidas incansablemente que valla a tu casa esa noche. Cumplí tu capricho como toda una Madamme de los años '20 y ahí estaba, a eso de las 21:30, cambiada, maquillada y perfumada en la esquina del salón de fiestas. Saludé a tu papá, tu hermano, tu hermana, tu cuñado y tu sobrino (no me acuerdo en que orden) y me senté a comer con la mayor timidez del mundo.
Los domingos se volvieron rutinarios, y ahora simplemente sentirlo en el aire me recuerda a vos. Aparecieron también viernes y sábados, martes a la madrugada. Pasamos noches llenas de alegría y ansiedad, y otras que no tanto. Noches de dormir una hora y otras de quedarnos acostados hasta que se volvía a oscurecer. Veces que nos íbamos a dormir juntos y otras que nos encontrábamos en el sueño. Noches de peleas y de reconciliaciones. Noches...



La cosa es que, acepté este reto Let It Be...
sólo espero que vuelvas a mí.

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